Por: David A. Gómez
Ferreira
Parece ser que hoy estamos en la era de mendicidad, o mejor, queremos que todo nos lo regalen. Bueno, eso es una cuestión de analizar el discurso de la gente, verificar si esa es la intensión o es simple costumbre. Aludo a esa increíble forma de pedirles las cosas a los demás utilizando incorrectamente en término “regalar”.
Interesado en el tema, cierto día, llegué a una tienda ubicada en un barrio popular de la ciudad, tratando de observar y escuchar como los clientes le pedían al tendero sus productos. El resultado fue sorprendente. De los diez que logré presenciar, nueve usaron el término “regalar”, como por ejemplo: “Me regala media librita de azúcar”, “me regala una gaseosa”, “me regala una bolsa de leche”, entre otras.
Para mencionar otro caso concreto, los famosos lugares de venta de minutos callejeros, los llamados "SAI's" (Sitios de Atención Inmediata), ubicados en las esquina de los barrios populosos; en el que toda persona que acude a recibir de este servicio, lo pide utilizando el verbo, regalar. ¿Me "regalas" un minuto, por favor? Tan frecuente es el uso de este verbo, que ya ha pasado las barreras de la objetividad de la comunicación, por ejemplo: se pide el celular o el whatsApp, un objeto o una identificación númerica virtual de alguien que no es el objetivo de la solicitud, por tal razón deben contextualizarse y entenderse que es una expresión de una comunidad de habla que posee los mismos códigos linguísticos.
Muchos cometen este error pensando en que es una formalidad del lenguaje o es más glamuroso o cortés. Están equivocados. La palabra regalar, según la RAE, es dar a alguien, sin recibir nada a cambio, algo en muestra de afecto o consideración o por otro motivo, por tanto, en el caso presentado el tendero no está regalando nada porque él recibe el dinero del cliente y lo mismo pasa con el que vende los minutos en el SAI.
Errores
como éste son “el pan de cada día”, se ha convertido en un virus en el acto de
habla que enferma a los demás y produce un detrimento a nuestro lenguaje, evidenciándose
la falta de propiedad en el uso de términos en situaciones y
momentos concretos.
Es por eso, que la tarea
aunque pueda parecer una utopía, es hablar correctamente, usar las palabras correctas,
en las oraciones y en los contextos correctos; y si usted es uno de los que
pide que todo se lo regalen, entienda que no puede obligar a alguien que lo
haga.









