martes, 30 de junio de 2015

Español coloquial en el contexto académico



 Por: David A. Gómez Ferreira
El uso del español coloquial es el empleo del lenguaje en un contexto familiar e informal con vocablos caracterizados por su uso común, frecuente y directo que se aleja en cierta medida de la norma culta; es decir, es una situación determinada que es sentida por los hablantes como una manera informal de comunicación.

Con frecuencia se utilizan registros poco elaborados que nos permiten explicar otros rasgos semánticos no conocidos, sin evitar introducir las particularidades fónicas del español coloquial como son la velocidad de emisión, la intensidad, las pausas, los alargamientos y la variación en la entonación que, junto con el contexto comunicativo, nos ayudan a captar el sentido de las palabras. (Porroche, 1997: 657). Por lo cual se refiere a una lengua viva convencional, por cuantos sus medios expresivos no constan sólo de elementos sintácticos-estilísticos y de elementos lexicológicos, sino de introducir un medio dinámico de entonación, gestos y habla.

Por tal razón lo coloquial se caracteriza según Briz (1996), por no ser un dominio de una clase social, ya que las relaciones de todos los hablantes de una lengua no siempre es uniforme ni homogéneo, pues hay características dialectales y sociolectales de los usuarios que influyen en el lenguaje, es un sistema de expresión basado en la continuación del modo pragmático (forma natural del aprendizaje), puede ser oral o manifestarse en un texto escrito y aparecer en varios tipos de discurso y la conversación es el modo más auténtico. Los distintos usos que le damos al idioma originan los diferentes registros o niveles del habla, dependiendo de la formación sociocultural y de los hábitos lingüísticos puesto que es un modo de expresión que depende del contexto.

El lenguaje coloquial se diferencia del estándar por una fraseología formulística, propia de la función fática del lenguaje, en la que abundan los modismos, refranes, saludos, felicitaciones, expresiones eufemísticas y de autoafirmación, así como los registros o estilos que un hablante pueda manejar; lo que hace que no sea reconocida como un modelo de lengua correcta. “El español coloquial es la modalidad más común y de más intenso uso, por lo que nos podría servir mejor que otras modalidades para comprender los mecanismos de la comunicación lingüística y las relaciones entre lenguaje e interacción social”. (Narbona, 1992). 

Sin embargo, la dicotomía hablado/escrito no puede aplicarse a lo coloquial, pues no todo lo que hablamos tiene que ser coloquial y lo coloquial puede estar en ambas formas o canales. Briz (1996), dice que se puede deducir que la conversación es el tipo de discurso más auténtico en que se manifiesta el registro coloquial, aunque también se puede realizar en un ámbito más formal.

No obstante, el estudio del español oral es considerado la forma más natural y espontánea de usar el lenguaje, es uno de los objetivos prioritarios de la investigación lingüística hispánica porque “(…) no solo se trata de describir y explicar las particularidades idiomáticas del español coloquial, sino contemplarlas desde una perspectiva que abarque todas las variedades de nuestra lengua; es decir, ampliar y superar los modelos estructurales, funcionales o formales, puesto que solo así es posible descubrir la lengua en funcionamiento y en interacción, así como la fuerte unión entre lo verbalizado y los procesos contextualizadores”. (Narbona, 1997).

De alguna manera si se considera que existe un conjunto de reglas que rigen el uso lingüístico de manera correcta, cuyo objetivo es el de proponer una unicidad funcional del sistema elegido como ejemplar se puede llegar a enseñar la lengua real en uso tanto para su proyección social como su enseñanza; tratando de mostrar distintos mecanismos de construcción, ya que pueden usarse en situaciones de comunicación diferentes. 

Podemos encontrar rasgos coloquiales no solo en la conversación cotidiana, texto prototípicamente coloquial, sino en cartas familiares, emails entre amigos, conversaciones por chat, artículos periodísticos, tertulias y debates radiofónicos o televisivos, publicidad, etc. es decir, tanto en texto orales como escritos. Frente a esta concepción prescriptiva, existe otra descriptiva que acepta el dinamismo y la evolución de la lengua debido a cuestiones sociolingüísticas, psicolingüísticas y socioculturales. Por tanto, debe entenderse como lo normal, lo común, en el sentido lingüístico, y, debido a la riquísima variación idiomática, es necesario hablar que cada variante del español tiene su propia norma y entender la lengua como plurinormativa además de plurisistemática es fundamental para la enseñanza del idioma.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Briz, Gómez. Antonio (2001). El español coloquial en la conversación. Barcelona, España. Editorial Ariel.

Narbona, García. Juan (1997). El lenguaje del niño: desarrollo normal, evaluación y trastornos. Claude Chevrie-Muller. Masson, ISBN 84-458-0485-5.

Porroche, Margarita (1993). «La variedad coloquial como objeto de estudio en las clases de español lengua extranjera», Actas del primer congreso nacional de ASELE. El español como lengua extranjera: aspectos generales, Granada: Universidad de Granada.

sábado, 27 de junio de 2015

¿Me “regalas” un minuto, por favor?



Por: David A. Gómez Ferreira

Parece ser que hoy estamos en la era de mendicidad, o mejor, queremos que todo nos lo regalen. Bueno, eso es una cuestión de analizar el discurso de la gente, verificar si esa es la intensión o es simple costumbre. Aludo a esa increíble forma de pedirles las cosas a los demás utilizando incorrectamente en término “regalar”.

Interesado en el tema, cierto día, llegué a una tienda ubicada en un barrio popular de la ciudad, tratando de observar y escuchar como los clientes le pedían al tendero sus productos. El resultado fue sorprendente. De los diez que logré presenciar, nueve usaron el término “regalar”, como por  ejemplo: “Me regala media librita de azúcar”, “me regala una gaseosa”, “me regala una bolsa de leche”, entre otras.

Para mencionar otro caso concreto, los famosos lugares de venta de minutos callejeros, los llamados "SAI's" (Sitios de Atención Inmediata), ubicados en las esquina de los barrios populosos; en el que toda persona que acude a recibir de este servicio, lo pide utilizando el verbo, regalar. ¿Me "regalas" un minuto, por favor? Tan frecuente es el uso de este verbo, que ya ha pasado las barreras de la objetividad de la comunicación, por ejemplo: se pide el celular o el whatsApp, un objeto o una identificación númerica virtual de alguien que no es el objetivo de la solicitud, por tal razón deben contextualizarse y entenderse que es una expresión de una comunidad de habla que posee los mismos códigos linguísticos. 


Muchos cometen este error pensando en que es una formalidad del lenguaje o es más glamuroso o cortés. Están equivocados. La palabra regalar, según la RAE, es dar a alguien, sin recibir nada a cambio, algo en muestra de afecto o consideración o por otro motivo, por tanto, en el caso presentado el tendero no está regalando nada porque él recibe el dinero del cliente y lo mismo pasa con el que vende los minutos en el SAI.

Errores como éste son “el pan de cada día”, se ha convertido en un virus en el acto de habla que enferma a los demás y produce un detrimento a nuestro lenguaje, evidenciándose la falta de propiedad en el uso de términos en situaciones y momentos concretos. 
Es por eso, que la tarea aunque pueda parecer una utopía, es hablar correctamente, usar las palabras correctas, en las oraciones y en los contextos correctos; y si usted es uno de los que pide que todo se lo regalen, entienda que no puede obligar a alguien que lo haga.




Para l@s estimad@s amig@s



Por: David A. Gómez Ferreira 

Desde hace unos años escribir mal es la moda de muchos,  aquellos que sin miedo a equivocarse utilizan símbolos lingüísticos sin importarles las normas gramaticales, sólo por el hecho de sentirse inmerso y aceptado en una comunidad de “neoparlantes” que inaceptablemente y gracias a la influencia de los medios virtuales, siguen generando deterioro a nuestro lenguaje escrito. Tal es el caso del uso de la arroba (@). 

Este símbolo que incorrectamente es usado como recurso gráfico para aludir a los dos géneros en un sólo término, o sea, formar una palabra en masculino y femenino con el único sentido de evitar, según quienes la utilizan, repeticiones y economía en las palabras, que la verdad me parece una posición absurda y prescriptiva.  Esto es lo que Susane Romaine, denomina “code switching”,  la mezclan códigos verbales y no verbales, ajustada a la forma de como hoy día hacen uso del lenguaje, convirtiéndolo en un avatar lingüístico; que aunque es un recurso del lenguaje virtual no pierde el sentido que es la comunicación. Por ejemplo: niñ@s, tod@s. 

Curiosamente, un estudiante me dijo en clase: - Profe, es que de esta manera, incluimos a los dos géneros y explicitamos al comunicarnos que estamos pluralizando -. Fue una opinión acertada y válida de mi estudiante. Pero, luego de esta intervención me surgió una pregunta ¿Quién dijo que es “exclusión” si nos referimos en un sólo género si pretendemos pluralizar? Estas son  perspectivas ilógicas que confunden y hacen que el lenguaje no sea entendido como una norma, regida su utilización según la RAE y con la obligación de empezar a usarlo como debe ser.
Para Florence Thomas, que defiende la postura políticamente correcta de la inclusión femenina en el lenguaje, en uno de sus animosos libros aparecen frases como las siguientes, que bien Héctor Abad Faciolince recrea como un gran ejemplo de lenguaje sexista: describe una pareja (hombre y mujer) en la Universidad, y dice: “ambos estaban en silencio”. Ambos: ella y él. Nadie podría pensar que la está excluyendo a ella; son dos, y son ambos. Afirma que Florence a veces escribe, de un modo innecesario y pensado cosas como “todas y todos callamos”; pero cuando se deja llevar por su propia historia, dura y dramática, el superyó feminista deja de mandar en ella y se permite escribir con libertad, se atiene a la forma que hace que nos entendamos rápido y sin complicaciones, “Dar a la luz hijos huérfanos de padres simbólicos”, dice, por ejemplo. Y su pensamiento está bien expresado, pues se entiende que en “hijos” están incluidos los hijos o las hijas, y en “padres” el padre y la madre.

            Ahora bien,  tanto ha sido la aceptación que no sólo los niños, las niñas y los adolescentes sino también los adultos, se han dejado someter en este mundo de expresión escrita carente de normativa gramatical y ortográfica,  porque aunque tienen pleno conocimiento que es un error, incurren en ellos; lo que deja notar la poca preocupación de salvaguardar nuestra lengua escrita.
No cabe duda que el que inventó esta forma de pluralizar con la arroba (@) fue muy creativo, pero no pensó en las garrafales consecuencias que traería  para el lenguaje y más para la escritura de los infantes quienes son los más afectados por esta “magnifica invención”. Por lo anterior, los invito a leer el título de este artículo lo cual les demostrará que es una sandez cultural y lingüística. Por eso, según el Diccionario Panhispánico de Dudas, es incorrecto usar la arroba para referirse a los dos sexos. ¡Dejemos tanta pretensión y empleemos nuestro lenguaje como debe ser!

miércoles, 13 de mayo de 2015

Educación de calidad, una preocupación actual en las escuelas

Por: David A. Gómez Ferreira
Ponerle la lupa al tema de la educación de calidad en Colombia, hoy es muy complejo. Es bien sabido que este tema ha generado polémicas y preocupaciones tanto en los directivos, docentes y padres de familia de las Instituciones educativas oficiales, más, cuando “El Paro” y las últimas acciones y decisiones gubernamentales han generado obstáculos y atrasos en los procesos académicos durante este año. A recuperar las clases colegas, ¿será que sí se recuperan?
Echémosle una mirada a estos dos términos Educación de  Calidad que son la clara evidencia de la situación actual en algunos colegios en materia académica. No se puede hablar de educación con calidad cuando los maestros no son bien remunerados, cuando las instituciones tienen una pésima infraestructura, cuando la inversión en recursos audiovisuales y didácticos es escaza, cuando no hay cumplimiento de las horas de clases, cuando el maestro no prepara su clase previamente, cuando las directrices del director son arbitrarias e indiscutibles, cuando no hay una valoración periódica hacia el docente por parte de los estudiantes, cuando el sistema manipula al maestro y lo “Esclaviza” y el más trascendental, cuando el estudiante no va motivado a la escuela. Si observamos, estos factores negativos son los que influencian como “vicios” a la educación actual y que ya han contagiado a muchas instituciones oficiales. - Aclaro, que estoy haciendo una generalización y, en toda generalización, hay excepciones -.
Por lo anterior Bruner, alude a tres antinomias que no permiten una educación de calidad. La primera de ellas, es el uso de las capacidades individuales sin aplicarlas a la colectividad - en este caso el docente - y las emociones o motivaciones que éstas pueden presentar; la segunda, se orienta a cómo se adquiere el aprendizaje según el contexto y la cultura; y  la tercera,  se basa en la experiencia y las vivencias adquiridas en el mundo que lo rodea. Lo que significa que para que exista una educación con calidad, el aprendizaje debe oxigenarse con construcción del  conocimiento, con la interacción del ser humano según su contexto y realidad y el poder compartir con el mundo su conocimiento dándole una interpretación a los aspectos desconocidos.

La educación de calidad más que  propósito, es una estrategia. No se puede poner en la mesa la discusión sobre como las políticas educativas pueden ser de calidad, ya que primero debe contemplarse el término calidad con un único significado. Queda claro que la perspectiva en los últimos años ha desembocado en retóricas que llevan a perder los objetivos y las exigencias de la educación como se ve en la cotidianidad en las escuelas, se pierde su total sentido y también su perspectiva de calidad. 

miércoles, 29 de abril de 2015

Del “Paro” y otras Parodi-as

Por: David A. Gómez Ferreira

¡Promedio! Así se titula la comedia que ha protagonizado en estas dos últimas semanas la Ministra de Educación, Gina Parody. Se ha convertido en todo un éxito su papel protagónico, Tanto que en las Redes Sociales no paran de “Elogiar” su rol principal en algunas escenas caricaturescas, en las que claramente se observan las críticas por estar en la inopia de la realidad laboral de los maestros de las instituciones oficiales de Educación Básica y Media en Colombia, lo cual generó a que exhaustos de su precaria e infortunada situación laboral, los profesores reclamaran e iniciaran un cese de actividades de manera indefinida.
Aunque es preocupante y delicada esta situación, porque son casi 9.000.000 de niños, niñas y adolescentes que no están recibiendo sus clases, el Gobierno Nacional ha puesto algunas condiciones para generar el dialogo y las concertaciones; no obstante, los educadores se mantienen “firme” hasta que se les garanticen los derechos laborales y se les atiendan sus cinco peticiones.
Con base a lo anterior, el presidente de FECODE, Luis Gruber, emitió la semana pasada, un mensaje claro y contundente a la Ministra de Educación, Gina Parody, con esta frase: - “Es más fácil que un avión en vuelo ponga reversa que el paro se levante si no hay soluciones” -,  Frase, que dio origen a esta comedia que hoy está inundando todos los hogares colombianos a través de las Redes Sociales donde la respetable Ministra, es la protagonista principal con su particular forma de hacer “Promedio”.
Tan popular se ha vuelto esta comedia, que es tendencia mundial y los “memes” no se hicieron esperar. Todos, relacionados con las explicaciones irracionales que da la Ministra sobre el tema y que juzgan su gestión y visibilizan su ignorancia sobre esta problemática educativa. Entre los “memes”  más comunes en internet están: “Uno sabe que la educación está mal, cuando la Ministra no sabe sacar un promedio”; “¿Quién se va a quedar sin educación? ¿Quién niños, quién?”; “- Yamit, una pregunta pero fácil. – ¿Cuánto gana un maestro en Colombia? – Depende de la obra que vaya a construir”; “La familia más adinerada de Colombia viaja 36 veces al año a USA y la más pobre no viaja. En promedio una familia colombiana viaja 18 veces a USA. No entiendo de qué se quejan”; “Si el paro inició el 22 y hoy es 24, en promedio van 23 días de paro ¿entendieron?”; “Si un rico se come dos pollos y un pobre lo ve comer, en promedio, cada uno se comió un pollo.” Perdóneme, Ministra pero esta vez “metió las de caminar”.
Por otra parte, el gobierno del Presidente Santos, se ha caracterizado por ser un gobierno abierto al dialogo (ejemplo claro las mesas de negociaciones con las FARC, una verborrea discursiva) y que está dispuesto a llegar a un acuerdo justo con los maestros (sólo palabras y promesas); lo irónico es que no hay acercamientos por parte del MEN e incluso, la Ministra insiste tajantemente en que primero “deben volver los niños a las aulas de clases” para que se pueda dialogar. Si eso sucede ¿Cuáles son las garantías? ¿cambiará la situación de los maestros colombianos? Eso definitivamente, está en la duda de los miles de profesores afectados.
Esta comedia como que tendrá parte I y parte II, porque las afirmaciones insensatas por las que hoy la Ministra se ha visto envuelta en esta situación dan para que la historia siga y siga; y más aún, cuando los profesores piden que el MEN les atienda los cinco puntos para la concertación. Por lo que veo y no quiero ser “aguafiestas”, el panorama no es el mejor.
Queda claro señora Ministra, que es menester que revise el tema de la remuneración, es una injusticia invertir dinero en la Educación Avanzada y no ser valorada por el Gobierno. ¿O es justo que un profesor que haya realizados estudios de especialización y maestría se gane 1.500.000? Por favor, por favor.
Un ejemplo triste es el caso, de la profesora de música egresada de la Universidad Javeriana, María Isabel Acevedo Espitia, con Maestría y graduada con honores, además es madre cabeza de familia y su salario real es de 1.400.000. Como éste hay muchos casos, en igual o en peores situaciones. Por lo que me surgen las siguientes preguntas, ¿será que con el 10% de aumento que quiere negociar la Ministra, se disminuyen las necesidades de los maestros y de sus familias? ¿De dónde sale que el sueldo de un maestro es de un “promedio” de 2.500.000? Le cuento que aún estoy haciendo la operación matemática.

Con este rol principal en la comedia “Promedio: sueldo real de los maestros de Colombia”, se ganó el “rating” de muchos profesores indignados y subvalorados profesionalmente. Usted se ha ganado un reconocimiento y un “vitrinazo” a nivel nacional, pero no precisamente por su gestión, sino por sus particulares explicaciones matemáticas. Y será recordada por sus “promedios” por toda la eternidad. Fin.

jueves, 23 de abril de 2015

La pedagogía que ya pasó de moda

Por: David A. Gómez Ferreira

Definitivamente las cosas están graves. En la Educación Básica ocurren situaciones que sólo pasan en historias macondianas donde el protagonista principal es el profesor. - ¡De por Dios! Increíble lo que pasa en mi gremio -. Alarmado dijo una vez una colega docente.

El mundo avanza y la educación también. Avanza de una manera tan agigantada que algunos docentes se quedan y no intentan estar en concordancia con las políticas nacionales educativas e implementarlas en sus escuelas. El poco dinamismo, la falta de estrategias didácticas, la verborrea y la pereza, son los factores más evidentes en las aulas de clases colombianas. Un sistema que envuelve con facilidad a un educador por las condiciones precarias y lamentables con las que se desarrollan las clases. En ocasiones hasta “con las uñas” se imparten las sesiones académicas; más, en los colegios ubicados geográficamente en sectores marginados y aislados de la urbe.

No quiero justificar. Pero claro, como no van a existir estas anomalías en la Educación Básica, si existen muchos aspectos negativos en la educación en Colombia que afectan directamente al maestro. Por ejemplo, la del salario. El salario de un docente profesional sin postgrado en la categoría 2A, que recibe como remuneración $1.411.890 pesos; esto, según el decreto 171 del 07 de febrero de 2014, que establece “la remuneración de los servidores públicos docentes y directivos docentes al servicio del Estado en los niveles de preescolar, básica y media que se rigen por el Decreto Ley 1278 de 2002”. Tan costoso que está vivir en este país en la actualidad, ¿Será que alcanza para cubrir todos los gastos familiares como arriendo, educación, alimentación, servicios públicos y otros? Realicen el ejercicio matemático para ver qué resultado les da.

Es triste que esta profesión tan compleja, que necesita dedicación y horas extras de trabajo los fines de semana sea la peor paga de las profesiones. Un maestro le dedica tiempo a la preparación, al desarrollo y a la evaluación de los contenidos y eso no se tiene en cuenta en la remuneración mensual.

No obstante, esto no impide que los profesores le dediquen con vocación, respeto y ética a su oficio. Es bien sabido que los gobiernos distritales y municipales están implementando estrategias para que el docente pueda utilizar las TIC en sus instituciones como herramienta pedagógica. Una de ellas, es la entrega de “tabletas” a los profesores para uso diario en sus clases para mejorar la calidad de la educación, lo increíble es que no están siendo utilizadas para lo que se entregó, sino que son los hijos o nietos de algunos de ellos los que portan esta “herramienta pedagógica” en sus tiempos libres o de ocio. Y entonces, como dice el dicho popular, “malo porque le dan y malo porque no”. El común de los colegios, es la misma clase magistral de tablero y marcador, que ya está pasada de moda. Ahora es más dinámica, más de interacción, más de estudios de casos, más de tecnología y más de creatividad pedagógica.

Un docente es el modelo de una Institución, la presentación personal también influye e infunde respeto, seamos el modelo tanto física e intelectualmente. Debemos cambiar la imagen errónea que se le tiene a docencia, pero tenemos que hacerlo primero desde las aulas de clases.


El futuro de los estudiantes está en nuestras manos, está en nuestra pedagogía y en la didáctica. Colegas, dignifiquemos la profesión, las acciones realizadas en el aula de clases se evidencian tanto en las pruebas Icfes como en la vida de cada uno de los estudiantes, esa es la verdadera hoja de vida de un profesor. Seamos lo que antes existió y ahora sólo queda en recordaciones, aquel profesor preocupado, interesado y motivado en apoyar la formación personal y profesional de los estudiantes; pero ante todo, respetado por su rol. ¡Seamos maestros, más no docentes! 

jueves, 19 de marzo de 2015

La Inflexibilidad de la Flexibilidad Universitaria


Por: David A. Gómez Ferreira

Alguien dijo una vez que existen las segundas oportunidades, y es una opinión muy asentida. Frecuentemente, las personas juzgan a otras sin tener certeza de lo ocurrido, e incluso, llegan a ser indolentes en algunos casos, se olvidan que son humanos y, que tienen un pasado lleno de experiencias.
En la educación superior, existen concepciones opuestas entre docentes sobre la flexibilidad. Para algunos la flexibilidad es un principio estratégico para la formación holística de un profesional; para otros en cambio, es “alcahuetear” la holgazanería o la pereza de un universitario.
Las dos posiciones son respetables y válidas, en ciertos casos. Si bien lo que hace a un maestro es su manera peculiar de disertación y desarrollo de la clase. Unos más creativos, más didácticos, más innovadores y más flexibles que otros.
En las Universidades pasa algo paradójico, se establecen políticas institucionales de prevención o disminución del abandono universitario, y es desde las aulas de clases, donde en ocasiones, se les están minimizando las opciones y las esperanzas al joven de ser un profesional, aludiendo a la estricta y desatinada rigidez de cátedra que en algunas ocasiones, se convierte en el referente de temor, más no, en el de motivación de un estudiante universitario; y es en esas circunstancias, en las que se escuchan aquellas expresiones que se convierten en la marca personal de algunos profesores para ser referenciados profesionalmente como por ejemplo, “Conmigo pasa sólo uno, y si pasa, pasa raspando”.
Es allí, en las cuatro paredes de un aula de clases, donde se toman decisiones trascendentales, donde se pueden prevenir los posibles casos de FBRA, de abandono, donde se orienta y se forma al joven no sólo a ser un  profesional competente ante las exigencias laborales de la sociedad sino a ser un profesional con altas calidades, valores y principios.
Un colega de la Universidad del Magdalena, comprobó que la flexibilidad no influye en la conducta académica de un estudiante, según él no varía por la simple razón que, si un estudiante no rinde académicamente desde el inicio de la cátedra, por no tener los conocimientos básicos del área, así se le brinde toda la flexibilidad para cumplir con sus responsabilidades, sus resultados seguirán siendo los mismos. Por el contrario, si su rendimiento es bueno, sus notas serán buenas sea el profesor flexible o no.
Para mejor entendimiento, el docente refirió una anécdota con un caso evidente de flexibilidad, que le ocurrió con un estudiante que le presentó un taller que había dejado como compromiso de entregarlo desde hace una semana, el joven se dirigió a su maestro y entregó su documento carente de las orientaciones previas. El profesor, conocedor del comportamiento académico de su estudiante, decide darle una semana más para que entregue su trabajo. Sorprendido, al recibir la semana siguiente el taller, observó que el joven no atendió a las sugerencias dadas y lo presentó de manera desorganizada, con una pésima presentación personal y con unas evidentes faltas gramaticales y ortográficas. Descontento el profesor, lo recibió sin decir ninguna palabra.
Situaciones como éstas se presentan a diario en las instituciones universitarias de Colombia, y en las que el docente debe ser estricto y no ser condescendiente. Aunque, algunos casos se deben analizar, para actuar y tomar decisiones acertadas relacionadas con los compromisos y el rol de un estudiante. El maestro universitario de hoy, debe ser conocedor de los sacrificios que hacen algunos padres de familia y también los estudiantes, quienes presentan condiciones particulares como ser joven trabajador, madres cabeza de familia, madre trabajadora, entre otros; preocuparse porque su estudiante aprenda a ser gente, a ser un profesional íntegro y con calidad académica.
La flexibilidad es para el que crea en ella, para el que conciba la diversidad de situaciones en las que se manifiesta. Como reflexión pregúntese ubicándose frente a un espejo ¿Alguna vez ha sido incumplido o ha fallado con sus responsabilidades? La respuesta, es la decisión que debe tomar frente a un caso de flexibilidad.


jueves, 12 de marzo de 2015

El lenguaje de la guerra, en las aulas de clases

Por: David A. Gómez Ferreira

Para algunos pueda que sea una opinión banal pero en realidad es una alerta para el Ministerio de Educación Nacional, que si bien es la autoridad académica en el país, debe ser la primera en preocuparse en influir positivamente en el lenguaje que se utiliza a diario en los planteles educativos. Lamentablemente está pasando lo contrario. Se usan términos que suscitan  en lo más arbitrario y negativo de su discurso “educativo”. Por lo anterior, se hace referencia lenguaje militarista que inunda las aulas de clases, el cual le envía mensajes que llegan directo al subconsciente de los jóvenes, todos llenos de significación negativa y violenta.

Tal es el caso de Pedro, un estudiante de grado décimo, que le manifestó su inconformidad a un profesor, por el apelativo que usó el rector de la institución a la que él pertenece para referirse su compañero de estudio. Cuenta que el máximo directivo del colegio, llegó al salón de clases e informó detalladamente que la cifra de “Desertores” había aumentado significativamente para ese año y mencionó los nombres de los estudiantes que estaban en esa condición. El joven que desconocía ese proceso académico – administrativo, al finalizar la jornada se fue a su casa y en la hora del almuerzo escuchó por la radio lo siguiente: “El desertor alias “El Capo” colaboró con la justicia colombiana”. El estudiante hizo una analogía y le preguntó a su padre. ¿Papá mi compañero es un delincuente?

¿Este es el léxico que queremos que empleen nuestros jóvenes? Un vocabulario despótico y equívoco, que por un lado hoy se habla de Paz y, por el otro, se sigue usando palabras que desde el campo semántico lo contradice. Un ejemplo evidente, es el de la palabra “Deserción”. Cuando surge este término por primera vez y se adapta a nuestra lengua, semánticamente hacía referencia a abandonar las filas de los grupos al margen de la Ley, y no se relacionaba con nada del área educativa. Y llegamos a cometer tal grave error, que cuando las instituciones educativas rinden informes se refieren a los estudiantes como “desertores”. Así referencia el gobierno a nuestros niños, niñas y adolescentes. ¡Qué tristeza!

Es entendible que esta expresión “Deserción Escolar” se convencionalizó en Latinoamérica y que entidades internacionales preocupadas por este “fenómeno” como UNICEF, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Los Ministerios de Educación empezaron a alarmarse por las cifras de niños, niñas y adolescentes que no se encontraban dentro del sistema educativo; la preocupación entonces, es la estadística. Por consiguiente, surgen algunos interrogantes, ¿ Acaso antes la gente no dejaba de ir a las instituciones educativas? ¿Era tan llamativa la educación de antes que nadie faltaba a la escuela? ¿Existía tanta solvencia económica que todos “Tenían como”, ir al colegio? ¿No existía el embarazo precoz?... Por qué ahora si tal preocupación.

De la misma manera, se hace referencia a otra de las tantas expresiones que está en el lenguaje “culto” de nuestras autoridades educativas que es el de “Mortalidad Académica”. ¿Esto qué es?... Para el Ministerio del Ramo y para las organizaciones internacionales, es la cifra de reaprobación por año o por semestre, pero por qué no usar otros términos. Esta expresión literalmente emite tan negativo mensaje que se entendería como el “asesinato académico” que se dan en las aulas de clase producidas por los maestros. ¡Por Dios!

Este lenguaje absurdo está tan interiorizado en el subconsciente del maestro colombiano que ya les piden a los estudiantes que se “desmovilicen”, es decir, que den por perdida la asignatura y que se sometan a una prueba que medirá los conceptos de todo un año o semestre. Si la educación que se imparte desde las instituciones educativas se orienta a formar jóvenes para el futuro, queridos docentes, lo que estamos es preparando y formando a futuros hombres con visón de guerra y de violencia. Como estos hay muchos ejemplos más…

Todo esto, es porque surgió desde el campo de la lingüística el famoso Contexto, donde para hacer referencia a alguna situación, hecho o acontecimiento debe ser concordante a otros aspectos de la comunicación para que tenga sentido y significado. Lo incomprensible es por qué se contextualiza la educación, con la guerra y la violencia que ha sufrido y sufre nuestro país desde hace décadas. Algunos ya estamos cansados de eso. Empecemos a cambiar la historia desde las aulas de clase y orientemos la educación utilizando las terminologías correctas o regresemos a la corriente de Saussure, donde la comunicación era más concreta y directa y no existía el famoso Contexto, porque de eso, es que se escudan muchos.